De esos, la mayoría no llega a 100. Los primeros asentamientos datan de más de 70 años, siendo el de Cañada Quiroz el más antiguo con 95 años. Éste fue levantado en 1922 y siguió el de Rincón Roa, que fue conformado en 1835 y luego San Roque Oeste, en 1945. De los 61 asentamientos, 26 cuentan con menos de 100 familias, 15 con menos de 200, siete con menos de 300, cuatro con menos de 400 y cuatro entre 500 y 800.
El menos numeroso es el de San Roque Oeste, con 17 familias, seguido por Sapucay y Ciudades Correntinas con 20 cada uno. En tanto, San Antonio Este, Ponce I, Ponce II, Anahí tiene 50 cada uno. Las del Monte, Patono I, San Jorge, Trento y Piragine Niveyro son habitados por un centenar de familias cada uno. Los más numerosos son Río Paraná con 500, Pirayuí I con 600, Paloma de la Paz, con 700 y La Olla con 800 familias.
La mayor cantidad de tomas de terrenos se realizó en los 90 y 2000, con el inicio de 12 asentamientos en cada uno en cada década, en tanto que desde 2000 al año pasado se realizaron 11 y en la década de 1960 habían sido 10. Solo siete terrenos cuentan con ley de expropiación en beneficio de sus habitantes.
Los datos se desprenden de un informe al que NORTE de Corrientes tuvo acceso realizado por la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Corrientes con el objetivo de localizar, constatar y delimitar por calles lindantes los distintos asentamientos informales de la ciudad de Corrientes. El organismo desde años realiza un trabajo en terreno en las zonas de alta vulnerabilidad en la ciudad.

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